"Desde el año
1993, cuando Ioannis Golias lanzó la marca con su primer restaurante
en Barcelona, los restaurantes Dionisos hemos sabido conquistar nuestros
clientes a
través de platos genuinos y generosos, utilizando en todo momento
ingredientes frescos de proximidad. El marcado carácter mediterráneo
de nuestra cocina y el uso de productos griegos por parte de nuestros
chefs para elaborar cada uno de nuestros platos son algunas de las claves
de nuestro éxito entre los amantes de la auténtica cocina
griega en Barcelona, Madrid y alrededores. Entrar en Dionisos es mucho
más que disfrutar de las especialidades culinarias griegas: ¡es
viajar a Grecia a través de nuestros perfumes, de los aromas de
nuestros vinos y la melodía de nuestra música!. Nuestra
filosofía culinaria se basa en respetar la cocina tradicional
griega en toda su esencia gracias a la sensibilidad y creatividad de
nuestro equipo de jóvenes cocineros griegos y utilizando productos
frescos y de proximidad para elaborar cada uno de los platos de nuestra
carta. Calidad y autenticidad son las claves para que cada uno de nuestros
platos transmita todos los aromas de una cocina milenaria en cada bocado
y permita a los amantes de nuestra cocina de poder vivir una experiencia
griega sin moverse de su mesa."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
2022
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 23,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno e historia: Está situado en el barrio
de Chamberí, una zona muy comercial y en la que ya hemos estado
cenando en varios sitios, sin ir mas lejos el mes pasado en
Los Arcos
de Ponzano (cena 380).
El establecimiento forma parte de una cadena de restaurantes griegos
que empezaron implantándose en España, a través
de Barcelona, desde 1993 y que posteriormente llegaron a la capital.
El de Eloy Gonzalo
es el último de ellos y sólo lleva abierto unos meses,
desde la primavera.
Las cañas: Las tomamos en la cervecería
La Jarana de Chamberí en la misma calle. Fueron cuatro dobles
de Estrella Galicia, a 2,80 € cada uno. Los acompañaron
con un recipiente con patatas fritas recién hechas y ali-oli que
estaban muy buenas.
Nombre: Dionisos. Es uno de los dioses del Olimpo griego,
el dios de la fertilidad y el vino. Y qué mejor nombre para un restaurante
griego que el del dios del vino.
Carta
en la web: Si, con algunas fotos. Descargable.
Carta de
vinos en la web: Si. Forma parte de la carta general. Descargable.
Local: Ocupa los bajos del número 21 de
la calle Eloy Gonzalo. De la fachada de azulejos blancos sobresale
un gran
ventanal con las esquinas de cristal redondeadas.
La puerta se encuentra a la derecha, tras subir un pequeño
escalón,
en un pequeño
zaguán.
De color azul son el marco de la ventana, el de la puerta,
las paredes de la entrada, el toldo y hasta un pequeño voladizo
bajo
él. Junto con el blanco de los azulejos representan los
colores de Grecia. Se entra directamente al salón, luego
un poco más adelante, a la izquierda está la barra
y seguidamente la cocina, dejando esta parte del salón más
estrecha. Continua un poco más el comedor y finaliza enfrente
con una puerta que va a los servicios. La paredes son algunas de
ladrillo
visto y otras, pintadas en tonos claros, bien sobre el ladrillo o
ya alisadas. A un lado de la entrada
hay
un mural fotográfico con una casa típica griega,
con el mar de fondo y la bandera nacional griega. También hay otros
cuadros colgados con mucho colorido. El suelo es de madera clara
mientras que el techo es negro. La iluminación
es correcta, con lamparas y focos en el techo. En la zona
derecha, desde donde se estrecha el comedor hasta el final, hay
un banco corrido para sentarse. Las mesas de esta zona, al igual
que las sillas, son rectangulares de madera y metal negro, alineándose
con el sofá
corrido. Las de
la entrada están pintadas de blanco con las sillas a tono.
Nos situaron
en la última mesa de la izquierda, junto al servicio. Al
parecer ya se han olvidado de la pandemia viendo la poca distancia
entre mesas.
Tampoco hay suficiente distancia entre comensales. Las mesas son
pequeñas. No ponen mantel, en su lugar un papel con el alfabeto
griego impreso. Las servilletas son de papel. No ponen tampoco
recipiente
para el pan. Hay una vajilla, la más clásica
al estilo griego de loza blanca con el borde azul, usada
mayormente y otras, más modernas, para
el resto. La cubertería normal. Ponen copas para el vino
y vasos de color azul para el agua. El
comedor
está
casi
completo.
Comensales: Cuatro del club, Ricardo,
Carlos, Raúl y Antonio Ávila. Faltaron Justo, Antonio
de la Poza y Antonio
Arnáiz.
Pan: No ponen directamente. Pedimos el pan típico
griego, pan de pita, que es algo diferente al magrebí y más
pequeño. Solicitamos
inicialmente una pieza para cada uno pero tuvimos que repetir y eso que
algunos platos incluían algo de pan. Cada porción la cobran
a 0,90 €.
Se pidieron ocho a un total de 7,20 €.
Aperitivo:
No ponen.
Platos a compartir:
Falafel: Son
las típicas croquetas de garbanzos orientales. Vienen cinco,
las sirven en un plato clásico alrededor de un bol con
una especie de salsa de hummus
clara y suave. Se completa con algo de ensalada. Sin nada que destacar.
A algunos les pareció incluso flojas y demasiado hechas. Se
pidió una
ración
a 6,90 €.
Hummus: Es la
crema
de garbanzos, tahina y ajo. Los sirven en un plato clásico con
una aceituna negra en el centro. Por encima un chorreón de
aceite y especias espolvoreadas. Estaba entre aceptable y
normal. Se
pidió un
plato a 5,90 €.
Loukaniko: Es
una salchicha de cerdo con especies de la región griega
de Metsovo. La traen en un plato clásico. Son dos trozos de
salchicha apoyados sobre sendas porciones de pan de pita tostado. Se
acompaña
con un punto de mostaza, un poco de salsa tzatziki, verduras cocidas
como pimientos,
cebolla, etc.. y patatas fritas. Las salchichas y las verduras estaban
buenas. Se
pidió uno a 7,95 €.
Moussaka: Son
capas de berenjena, patatas y carne picada de ternera con bechamel
y queso rallado. Lo
sirven en un plato de los de siempre, es una porción de forma
rectangular con una salsa típica cubriendo la mitad. Flojita.
Detectamos un ligero toque a canela pero nos dijeron que no la llevaba
y que la salsa
era de tomate. Se tomó uno a 11,90 €.
Dolmades: Es
arroz con carne picada envuelto en hojas de parra. Lo sirven también
en un plato clásico.
En el centro se sitúan unas verduras guisadas y alrededor, formando
una estrella cinco porciones con media rodaja de limón a su
lado. Sin nada que destacar. Se
tomó un plato a 10,90 €.
Parrillada: La
sirven en una fuente gris moderna. Es un conjunto de carnes típicas
compuestas por brochetas de cerdo, costillas de cordero, loukaniko
y soutsoukakia, que son albóndigas de ternera en salsa de tomate y
comino. Se acompaña con salsa tzatziki, un poco de pan pita
y algo de cebolla cortada por encima. Aunque
las carnes estaban buenas, al servirlas frías, perdieron toda su gracia.
Se tomó una
a 29,90 €.
Postres:
Ravani: Postre tradicional de
sémola y nueces en jarabe de miel y helado. Lo sirven
en una fuente cuadrada de color blanco muy pequeña. Son dos triángulos
del tarta separados por una bola de helado. Por encima está cubierto
por unos trazos de jarabe a modo decorativo que enmascaran su sabor.
Esta práctica, muy habitual, debería desecharse. Sin nada que destacar.
Se pidió una a 4,95 €.
Mosaico: Brownie casero de galleta
y helado. Lo sirven igualmente en un recipiente rectangular blanco.
Son dos porciones cúbicas del browni griego separadas por una
bola de helado de chocolate. Por encima un chorreón de chocolate
líquido. Aunque era muy denso estaba bueno. Se pidió una
a 5,25 €.
Bugátsa: Postre de hojaldre
griego relleno de crema de vainilla, espolvoreado con
azúcar glas y canela. Lo sirven en un plato llano. Es una porción
adecuada. A algunos les pareció algo pesada y a otros les gustó.
Se pidió una a 4,50 €.
Halvás: Turrón
griego de sésamo y chocolate con helado de chocolate amargo.
Lo sirven en un plato llano acompañado de una bola de helado de chocolate
y el sempiterno chorreón por encima de jarabe, esta vez de chocolate.
A parte de esto, muy bueno. El mejor de los postres. Se pidió una
a 4,50 €.
Cafés
e infusiones:
Se pidieron dos cafés, uno cortado a 2,50 € y otro frappé
a 3,50 €. El café frappé está hecho a base de café instantáneo e hielo
picado. No ponen nada para acompañarlos.
Vinos:
Apostolakis
Red crianza
2019: Vino tinto seco local de la región griega de
Magnesia. Embotellado en las bodegas Apostolakis (www.tsipouro.gr/en/apostolakis-estate-2). Está elaborado
a partir de las variedades de cultivo ecológico Syrah y Xynomavro.
Las variedades de uva seleccionadas, su combinación armoniosa
y el proceso de elaboración especial, dan como resultado un
vino de color rojo oscuro con una mezcla de pequeños frutos
rojos (cereza, grosella, arándano), especias (pimienta negra,
clavo, vainilla), cuero y tabaco.
Un vino tinto con cuerpo, bien estructurado, con una buena acidez y
taninos fuertes. Deja un regusto persistente en la boca. Estaba bueno.
Pedimos dos botellas. El precio en la carta es de 24,90 € cada
una. No tenemos referencia del precio aquí en un supermercado.
Copas: Invitaron a chupitos. Pusieron cuatro vasitos
de tsipouro, un licor típico griego.
Servicio: Afable pero poco profesional. A parte de
que la mesa era pequeña para cuatro comensales, no tenía
mantel ni servilletas de tela. Tampoco plato para poner el pan. Tras
pedir la comanda empezaron
a traer todos los platos a la vez y ni siquiera cabían en la mesa. Le
dijimos que fueran mas despacio. Cuando trajeron la parrillada, al no
tener espacio, le dijimos que se la llevaran hasta terminar lo que había
en la mesa. Cuando la trajeron ni siquiera la calentaron con lo cual
la carne estaba fría y no era agradable comerla.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas
ni las copas, el 62,5% corresponde a la comida y el
27,5% a la bebida.
La carta y la factura: Los precios en ambas coinciden
y contienen el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Local alegre y bien aprovechado.
Mesa pequeña para cuatro comensales. Comida con platos típicos
buenos pero sin nada que destacar. No tienen los servicios de un buen
restaurante,
mas bien los de un bar de comidas. Servicio poco profesional trayendo
los pedidos a la vez sin dar tiempo a terminar el anterior. Al pedir
que los retrasaran no se dieron cuenta que venían frios.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.